comprobar que el deseo se enfrenta al deseo
de alguien que estorba
Luis Miguel Rabanal
Luis Miguel Rabanal
No te lo creerás,
pero entre las sábanas, los molinos
fueron gigantes.
Y no hablo de porno ni ternura,
era sólo tu nombre en mi pantalla;
los zapatitos de cristal que me indicaban
los pasos que íbamos dando:
las cervezas que dejabas sobre la barra
y yo apuraba para arrancarle un segundo más a los bares
porque me moría de miedo y tú,
de ganas;
de dolerme entre las piernas la envidia
de verte sonreír
tan pronto.
Terminamos de chupar el caramelo
y el envoltorio no es dulce.
Por eso escupo estos días de decirte siempre,
de decirme tú
tanto,
de cuándos y dóndes
que siempre acaban en el mismo sitio.
La bandera del rock a media asta,
tu andar decidido,
la indiferencia,
la sangre haciéndose río
sin puente.
Y la envidia de verte sonreír otra vez,
tan pronto,
me la curo con los dedos.
